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[Reseña] Road House: Un remake que golpea duro

SuperGeek estuvo en el estreno mundial de la actualización del clásico ochentero de Patrick Swayze, con Jake Gyllenhaal y Conor McGregor dando nueva vida a esta historia a puño limpio.

SuperGeek en SXSW. Aunque se considere un clásico ochentero, especialmente por lo gigantesco del carisma de Patrick Swayze, la Road House original no era una buena película. Por ello, fue una total sorpresa encontrarnos con el remake protagonizado por Jake Gyllenhaal y descubrir que el resultado es brutalmente entretenido, uno que se agradece haber visto por primera vez en la gran pantalla.

La nueva versión de Road House, que nuevamente se conocerá como El Duro en Latinoamérica, tuvo su estreno mundial en el festival South by Southwest (SXSW) en Austin, Texas, encontrando la audiencia perfecta entre los entusiastas espectadores que repletaron el Paramount Theatre en la noche inaugural.

Aquella fue una oportunidad única, ya que la película irá directo al streaming en Prime Video y no será tan fácil replicar la sensación que dejó tras verla en una sala de cine. No es una película pensada para la pantalla chica, sino que se hizo y se visualizó como un estreno cinematográfico, lo que queda demostrado en una tremenda puesta en escena que nunca nos hace pensar en que estemos ante un estreno exclusivo digital.

Por ello, estrenarla ante el entusiasta público de SXSW, con sus gritos y aplausos, fue la mejor decisión posible. Justifica todo el trabajo. Los golpes hacen retumbar la sala, el dolor es perceptible en la audiencia y las peleas se sienten muy reales, como estar viendo una pelea de artes marciales mixtas en vivo.

Esta influencia de la UFC no es gratuita, ya que nuestro protagonista es un ex luchador con un turbio pasado, Elwood Dalton. Caído en desgracia, acepta trabajar como encargado de seguridad de un bar de carretera, donde todas las noches asume la misión de "limpiar" el sitio de toda clientela problemática. Los matones no son rivales para Dalton, quien no ha perdido nada de su habilidad: una cachetada suya es capaz de dejar noqueado a cualquier rival.

Pero estos matones no son cualquier tipo de mala clientela, representando al mayor enemigo de Dalton: la gentrificación. Al poner en peligro los planes del millonario Brandt (Billy Magnussen) de eliminar el bar para construir un resort cinco estrellas, termina recurriendo a Knox (un gran debut de Conor McGregor), una despiadada y brutal fuerza de la naturaleza que se presenta como un digno adversario para el nuevo portero del bar.

La simpleza de la historia, elevada por el paradisiaco paisaje de los Cayos de Florida, ayuda a que el foco esté en lo que realmente importa. No estamos hablando de los pectorales de Gyllenhaal, quien está muy bien con su versión de Dalton. Encarna el carisma de Swayze, sonrisa incluida, siendo un verdadero "Señor Amabilidad" pese a sacarte a golpes si eres un problema, pero su simpatía esconde una enorme ira. Vive atormentado, perseguido por la culpa y ocultando esa rabia, la cual sabe que no podrá controlar si se libera.

A lo que nos referimos como lo que realmente importa es a la acción, una que sí se pude ver y, mejor aún, sentir. El dolor es palpable, cada golpe se siente y la adrenalina exuda en cada secuencia, con la cámara siguiendo cada movimiento como si estuviéramos ahí mismo.

Doug Liman logra crear un verdadero baile de acción en el que todo se desenvuelve perfectamente. Aunque algunos momentos pierden fuerza por el exceso de efectos digitales, son las peleas a puño limpio las que sacan aplausos con un gran trabajo coreográfico y de cámara, llegando al punto de ponernos en primera persona para dar aún más sensación de realidad. Ese combo, esa patada, la sentimos en la audiencia.

Donde más flaquea la historia es en su aspecto romántico, con la relación que se da entre Dalton y Ellie, la doctora interpretada por Daniela Melchior, dando cuenta de una notoria falta de química y poco desarrollo, quedando en tercer plano frente a lo demás. Frankie (Jessica Williams), la dueña del The Road House -sí, ese es el nombre del bar-, tampoco puede entregar mucho con lo poco que se le da en escena y la inclusión de más personajes, para dar aún más motivaciones a Dalton, resultan redundantes considerando todo lo visto.

El remake de Road House golpea duro y ese es su mayor punto a favor, siendo un festival de acción a puño limpio que se presenta como el perfecto escape que uno suele buscar en una película, ya sea en cine o, en este caso, en el streaming. Más si hay una pelea de bar al ritmo de la música en vivo de artistas como C.C Adcock o Tommy McClain. Porque no importa cuán brutal sea una pelea, la música nunca dejará de sonar.

Road House (El Duro) estrenará mundialmente el 21 de marzo a través de Prime Video.